martes, 17 de noviembre de 2009

Caudata.


O lo que es lo mismo, de toda la vida, Salamandra.

Se supone capaz de resistir e incluso apagar los fuegos más ardientes.


¿Qué no hará con los fuegos fatuos?

Quizá los fuegos fatuos, por muy ardientes que ellos se crean no lo son tanto.


Si acaso pierde algún miembro es capaz de regenerarlo.


¿Imprescindibles? En los cementerios hay muchos, o al menos creían ser así los que allí están. Resultó, no lo eran tanto.


Demasiados fuegos fatuos.

Necesitamos, Salamandras.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

En el ocaso.


Ami.

Semanita ta.

Casi comenzando, el domingo go.

Bailando.

Llegará un día, mañana, la semana que viene, el año que viene, no importa cuándo, verás: tu vida entera es decepcionante, ridícula; no supone ningún reto. Ni todos los poderes del mundo importan, no sirven para nada, si tienes una vida insatisfecha, pero eso tú ya lo sabes ¿no es cierto? ¿Quieres saber más? ¿Oh…?

“No todos nos hacemos viejos, no todos morimos… Pues tendrás mucho más tiempo para sufrir ¿no crees?”

El lunes sigue sin aprender nadita. Llamó. No quiere ver… “Es que quiero que vean cómo es, que sepan que está enfermo. Yo solo quiero ayudarle por amor”

Pero ¿qué me estás contando? Espabila de una vez. ¿Será qué tú estás muy bien? Te veo fatal, o peor. Así, repite una vez, otra más, vamos por la tercera ¿o será la cuarta ya?

No hay mayor ciego, aquél no quiere ver. Siempre, los demás, tú no. Llegará un día…

¿No me quieres escuchar? Perdona, pero la que no escuchas ni pa tras eres tú.

El martes tes, dice con muy mala leche (otra que no quiere ver): adelgazó unos gramos, al menos tres; teniendo en cuenta que la bacaburra pesa unos cuatrocientos quilos de maldad, resultó simpática la apreciación.

¿Hoy? Miércoles, todo el día, hasta que se pase al jueves ¿Ves?

Allí que te voy, a firmar una factura. Ayer me dijo, esquivando la mirada (pensé, uy, me huele peor que tú): ¿puedes pasarte a firmar? Respondile: pues claro que puedo.

Fui, firmé, escribí además…

¡Cuantísimo le desbarató los planes! “Pero, no entiendo ¿a qué viene lo escrito? Bla, bla y bla” ¡Ah! Pero sí lo entiendo yo, además, con esta actitud solo me das la razón.

A joderse, pensé.

Jueves, mañana, ves.

Por escrito, otras cosas ves.

Mi vida no está insatisfecha. Vivo lo que hay, lucho por mejorar lo que hay.

Quizá, si dejo de luchar estaré insatisfecho. Nunca rendirse.

Al igual que la piña, en mis trece, me mantengo.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Radicales...

Estudiando matemáticas le entraban en el examen los radicales.

Los radicales libres envejecen una barbarité, dije.

Claro, es que a esos elementos hay que tenerlos pero que muy controlados, dijo la Maestra.

Kururu explicó que los radicales libres no tienen término medio.

Fíjate, cuándo estudiaba no entendía ni papa de matemáticas. Hoy, en un momentito, entendí la lección; hasta hice los ejercicios de memoria, rapidito. Parecer ser que se trata de simplificar para resolver.

Si en el ayer me costaban sudor y lágrimas, las matemáticas, no entendía el por qué hoy, casi de natural, a la primera comprendía. El Mono Platón explicó: es que cuándo algo no viene impuesto, sin obligación, por que quieres saber sin más, resulta sencillo aprender.

Lo difícil es partir de una solución y generar un problema (el Mono Platón dixit); pero ¿para qué crear un problema si ya conoces la solución? Expresé. Hablábamos de cosas adiferentemente diferentes, él de matemáticas y Ami de la vida misma ¿Diferentes? Puede ser, o no; recuerdo una conversación con ella, blanca ella, creía que todo se relacionaba con las matemáticas, no lo sé, aunque puede ser, ni lo afirmo ni lo niego.


Las croquetas, ricas, sin llegar al nivel de las de la mamma mía: a mano hechas, removiendo la bechamel con amor, calma y paciencia, al chup chup. Nada maquinal, todo manual. Ocupa mucho más tiempo, eso si.

¿Lasaña? Sabrosa, quizá un poco seca. Me repito, la Mamma mía la hace mucho más mejor.

Rapidez, si, ofrece, la másquina. Ahora, el punto de quién la use: un poco más de esto, a aquello le quito una mijita de na, además apetece añadirle… Ninguna rigidez, al cocinar, saldrá o no saldrá, probad.


Situaciones que aumentan la producción de radicales libres (ya sabéis, hacer caso de la Maestra, sabe requetebién lo que te dice, tenedlos muy pero que muy controlados):

- Contaminación ambiental (emigrando pal pueblo mismamente ya).

- Tabaquismo (dejando de fumal).

- Dietas ricas en grasa (a vegetar).

- Exposición excesiva a las radiaciones solares (sobre todo en el supuesto de ser vampiridrilos).

- Ingesta de aceites vegetales refinados (sin disimular, si eres mula o burro, siéndolo).

- Estrés (claro, es que te son multitud, mejor un par u dos).


Así de sencilla la lección aprendida (nunca impuesta) de hoy.

¿Radical?

Fuera, mal bicho, fuera.


Eso si, si ya conocéis y resultó ser no, pues no tajante, radical.

“María Moliner” dice, entre otras acepciones:

“… propio o concerniente a la raíz”.

¿Cortar la raíz? Muerto morrido estarás en vida.

Pequeños traspieses.

El congelador quedó un tanto abierto.

Hizo su trabajo la mar de bien, quería congelar todo lo demás.

Escarcha a tutiplén.


En la hierba mojada, el coche patinó.

En un susto el patinaje quedó.

La ese era muy jodía.


La bolita acerada se desprendió.

Normal, a libre albedrío quería rodar.

¿Encajonada yo?

Supongo, pensaría: Si soy redonda, no encajo en cuadrado encajonada.


Demostración:

- Primero, una pasta de croquetas bien hecha (solo falta freírlas, a ver cómo me las como, a ver si están bien hechas).

- Vamos con una lasaña: todo al mismo tiempo, pero por partes añadimos los ingredientes. Se mezclan, o no, según la función elegida. Una cosa rara, rara…

Demostración de cocina interesante, a punto estuve. Un poco disperso, viendo esto y aquello… Tiene posibilidades, muchas.


Llovía a cántaros, soplaba viento, dijo: es la estación que más me gusta.

Tiene su encanto, a mí me encanta: los colores, la lluvia, el viento, el recogimiento ofrecido… me encanta al igual que todas las demás estaciones. ¿Una preferida? No creo tenerla, momentos encantadores si.


Grandes aciertos.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Doscientas cositas.

¿O más?

Se verá en sus pantallas próximamente, o no.

Entre cienes de miles, doscientas las conozco. Poca cosa, es.


Una luz, una vela. La necesita.

No entiende nadita.

¿Te dan una lección para aprender? ¿Se queda así de ancho al decirlo?

¿Él?

Dice, vive su vida, lleva mucho viviendo en soledad.

Vas y te lo crees.

Necesitas una luz.

Una buena le eché.

No entendió nadita.

Las lecciones las aprendes tú, si quieres crecer. Nadie te las puede dar.



Mira, Ami me dicen: te doy esta lección para que aprendas y, entre tanto, te hago sufrir (que te jodan).

Contesto: QUE TE JODAN, VAS LLENDO POR DÓNDE VINISTE, CACHO HIJO DE LA GRAN CHINGÁ.

Pero no entiende na.


El Monstruo De Las Galletas, ayer.

Azul, él.

Hoy, Epi y Blas.

Viva Barrio Sésamo, y que cumplaaaaaa muuuuuchos máaaaaas.


Elemental Supercoco: “Esto es arriba, esto es abajo; esto es aquí, esto es allá…”

Años Luz, entre el aquí y el allá.

No lo entiende.

Quizá, algún día verá.


Quiérete, para querer.

Para respetar, respétate.


¿Abéjulas, zánganos, reinonas?


¿Héroes? ¿Villanos?

¿El Mal, el Bien?

¿Según quién?


Doscientas cositas.

O más.

domingo, 1 de noviembre de 2009

¿Volverá?

Una situación tal que así…

Espero qué si.

Sin embargo, no puede ser.

O si.

Pero no, las personas son cómo son.

No creo, no va a cambiar.

Se cree, en posesión de la verdad.

Dos varas para medir.

Lo tuyo es puro Teatro.

Una luz, no la tienes.

Todos tenemos culpa, los demás lo sabemos, menos tú… En posesión de la verdad.

Fíjate, de tu verdad, por encima de los demás crees ¿estás?

Creo, te lo crees, pobre.

Una vela.

Una luz.