Después de una mañana gris.
Gris oscuro, mañana oscura.
Gris asfixiante, opacante gris, absorbente gris, intenta absorber todo colorido, toda luz emitida, luz generada. En ocasiones lo consigue.
Gris, no gris de lluvia, no otoñal gris, no gris invernal.
Emanado de las ollas de… de las pócimas preparadas por… salido de sus adentros.
Pobres, no tienen más, lástima, mucha, en el fondo, en las formas, dan.
Pero hoy, no más.
¡NARANJA!
Luminoso, vivo, encendido, querido.
Colorido.
Color naranja, el del segundo chakra.
Maneja, se refleja, en el sentido del gusto ¿gustas? Naranja.
Su definición: perpetuación, reproducción del ser, del querer ser.
Fíjate en la función del naranja, pero fíjate bien: centro de las energías chechuales y de cuanto suponga creación, perpetuación, supervivencia…
Influye sobre unas glándulas, xa xa, vaya glándulas, o pequéñulas (asegún se mire, se palpe, se sienta): ovarios (o ninguno), próstata (si hombre, la del punto g de los hombres, yendo por ahí, por el innombrable para muchos), testículos (generalmente, un par, u dos, aunque a veces ninguno).
¿Y las piedras naranjas?
Ágata (Ruiz de la Prada no, esa que se vaya a su mundo, con Pedro Jota calvorota)
Ágata naranja: para los proyectos creativos ¿vite vos?
Coralina (bonito nombre de niña): para la concentración y capacidad creativa.
Ojo de tigre (una vez se rompió, no importó, es más generó, regeneró, yo vi, y luego lloví de alegría): da fuerzas, ganas de evolucionar, sobrevivir, más importante, ganas de vivir. Vivir.
¿Qué aromas?
¡Qué aromas!
Sándalo: integra lo espiritual en lo sexual.
Completando una unión. ¡Qué unión!
¡Grandiosa unión!
Ya por la mañana, camiseta naranja.
Comí, crema de calabaza comí, naranja.
En la relajación invadió.
Todo mi cuerpo.
Lo sentí, lo viví.
Lo entendí.
Que poderío dio,
la invasión, lo sentido, lo entendido, lo querido.
¿Lo vivido?
Sí, lo vivido, lo vivo.
¡NARANJA!
jueves, 30 de abril de 2009
miércoles, 29 de abril de 2009
¡Menos mal! ¡ Portugal!
lunes, 27 de abril de 2009
¡Suelta una gota!
Intranquilo, intranquilillo. Últimamente. No siempre, a menudo.
Escribo. Casi todo lo querido, entendido, a veces ¿indescifrable? En ocasiones lo es.
Por ejemplo, y otros…
Llego de trabajar, enciendo el parato indescifrable éste (al menos para mí).
Resulta que encuentro una nota delante, supongo qué para que no espante.
Escrito está ¿qué significará?:
“¿Sabes? el jarroncillo que hay en el baño, es de recuerdito, de la boda de Camilo.”
Ahí te voy ¿a qué viene?
¿Lo hablamos, o tengo lagunas preocupantes?
Escribo ¿para qué escribo? No sé, ¡A lo mejor me gusta escribir!
¿Y sí no lo lee nadie?
¿Necesito que lo lea alguien?
¡Necesito que me viva alguien! Cada quién a su manera.
No, lo hago. Escribo.
¿Alguien? Puede ser, hoy no ¿mañana?
Mañana no entenderé nada, no hay mucha diferencia entre lo pensado hoy y mañana.
O si… ¿Abismos? ¿Incongruencias? ¿Síes pero no ees?
“Ni clases, ni incendios…”
Esto si, me ocupa mismamente ¿querría decir, lo qué?
“¡¡Anda, que no andas na!!
De sueco no tienes na.”
Escribí ¿a mí?
Ayer escribí, ocupa mucho más hoy.
Y no lo entiendo. No recuerdo escrito, de puño y letra, es igual, lo hice, mi puño y letra están presentes, delante, lo veo, reconozco mi puño y letra.
¿Lo peor, lo mejor?
Sencillo, simple, tres palabras.
¿Sencillo? ¿Simple?
“¡Suelta una gota!”
Escribí, y aquí si que no entiendo lo escrito, ni lo que escribí, ni en el momento que lo escribí.
Ocupo, tiempo ocupo. Me preocupan, algo no mucho, o si, las abducciones que sufro. Estoy intanquilillo.
Tengo lagunas celestes, aguas que reflejan color, sueños, incertidumbres, alegrías
Indescifrable. No soy una cifra. ¿o si la soy?
Así. No suelto gotas, lluevo.
Escribo. Casi todo lo querido, entendido, a veces ¿indescifrable? En ocasiones lo es.
Por ejemplo, y otros…
Llego de trabajar, enciendo el parato indescifrable éste (al menos para mí).
Resulta que encuentro una nota delante, supongo qué para que no espante.
Escrito está ¿qué significará?:
“¿Sabes? el jarroncillo que hay en el baño, es de recuerdito, de la boda de Camilo.”
Ahí te voy ¿a qué viene?
¿Lo hablamos, o tengo lagunas preocupantes?
Escribo ¿para qué escribo? No sé, ¡A lo mejor me gusta escribir!
¿Y sí no lo lee nadie?
¿Necesito que lo lea alguien?
¡Necesito que me viva alguien! Cada quién a su manera.
No, lo hago. Escribo.
¿Alguien? Puede ser, hoy no ¿mañana?
Mañana no entenderé nada, no hay mucha diferencia entre lo pensado hoy y mañana.
O si… ¿Abismos? ¿Incongruencias? ¿Síes pero no ees?
“Ni clases, ni incendios…”
Esto si, me ocupa mismamente ¿querría decir, lo qué?
“¡¡Anda, que no andas na!!
De sueco no tienes na.”
Escribí ¿a mí?
Ayer escribí, ocupa mucho más hoy.
Y no lo entiendo. No recuerdo escrito, de puño y letra, es igual, lo hice, mi puño y letra están presentes, delante, lo veo, reconozco mi puño y letra.
¿Lo peor, lo mejor?
Sencillo, simple, tres palabras.
¿Sencillo? ¿Simple?
“¡Suelta una gota!”
Escribí, y aquí si que no entiendo lo escrito, ni lo que escribí, ni en el momento que lo escribí.
Ocupo, tiempo ocupo. Me preocupan, algo no mucho, o si, las abducciones que sufro. Estoy intanquilillo.
Tengo lagunas celestes, aguas que reflejan color, sueños, incertidumbres, alegrías
Indescifrable. No soy una cifra. ¿o si la soy?
Así. No suelto gotas, lluevo.
domingo, 26 de abril de 2009
¡Intenso abril!
Abril, aguas mil.
Me mojo, me remojo.
Apetece, me, mojarme.
¡Agua de lluvia!
Enraíza, fructifica.
¡Agua de la vida!
Y las suelto, a veces, casi siempre, las cogen.
No dicen na.
¡Anda, que no andas na!
De sueco no tienes na.
¡Africanos!
¡Textura, color!
Me mojo, me remojo.
Apetece, me, mojarme.
¡Agua de lluvia!
Enraíza, fructifica.
¡Agua de la vida!
Y las suelto, a veces, casi siempre, las cogen.
No dicen na.
¡Anda, que no andas na!
De sueco no tienes na.
¡Africanos!
¡Textura, color!
Anastasiado.

Feliz, contento, relajado.
Disfruté.
Reí, tanto.
Hasta me disfracé, un poco, lo justo.
No me desmelené, al contrario, peluca.
No me sale nada ¿cómo expresar?
Sencillamente:
Gracias, muchísimas gracias.
Las qué vosotros tenéis, las qué tenéis vosotras, muchas y variadas.
Sentidas y queridas gracias, de corazón os ofrezco.
Gracias por el mejor regalo, compartir vida.
Vida.
Disfruté.
Reí, tanto.
Hasta me disfracé, un poco, lo justo.
No me desmelené, al contrario, peluca.
No me sale nada ¿cómo expresar?
Sencillamente:
Gracias, muchísimas gracias.
Las qué vosotros tenéis, las qué tenéis vosotras, muchas y variadas.
Sentidas y queridas gracias, de corazón os ofrezco.
Gracias por el mejor regalo, compartir vida.
Vida.
sábado, 25 de abril de 2009
Espantando palomas.
¡Jodere Jose!
Es que estoy hartito de ellas, oye.
Anidan en el tendal. A veces tengo que volver a lavar lo tendido y lavado, por todo se cagan.
¡Ja!, animalillos de la Paz.
Las mejores mensajeras, puede.
Cocino la cena.
Y son las tres o y pico.
Llevo cocinando desde las diez.
¿Te lo crees?
Écheme igual, lo creas o no.
Es verdad. Es más, una semana llevo cocinando, o toda una vida vivida.
¿El menú?
Te cuento un cuento:
El postre ya está hecho. Milhojas de chocolate rellenas de nata arrejuntá con queso mascarpone, una segunda capa con tofe.
De segundo: solomillos de cerdín, macerados en jierbas (no preguntes cualas son ellas, ya no recuerdo), acompañados de piña y manzanita salteadas (es decir, tostadas, coloridas), si gustas de probar salsa de mango (ahora que recuerdo, después de aquí, salsa de mango hago, aun no la he preparado)
Intermedio, así me da tiempo a preparar el segundo, sorbete de limión al champlán.
¿Primero? Lo primero, recibir, abrazar y besar, manos dar, abiertas de par en par.
Vamos con el primero: sorpresa de arroz, Catalina, gratinada.
La sorpresa está en los adentros, lleva el arroz incrustado doradas (previamente hechas al horno y desmigadas después. Con estas manitas limpias) y langostinillos. Espero que ni una espinita se haya colado.
Mientras desmigo, escucho, retoños de paloma escucho. Ya no puedo espantar.
Una vez, huevos de paloma tiré, nido incluido.
Siendo palomitas, no puedo, no quiero. Ya volarán. Ya espantaré.
Es que estoy hartito de ellas, oye.
Anidan en el tendal. A veces tengo que volver a lavar lo tendido y lavado, por todo se cagan.
¡Ja!, animalillos de la Paz.
Las mejores mensajeras, puede.
Cocino la cena.
Y son las tres o y pico.
Llevo cocinando desde las diez.
¿Te lo crees?
Écheme igual, lo creas o no.
Es verdad. Es más, una semana llevo cocinando, o toda una vida vivida.
¿El menú?
Te cuento un cuento:
El postre ya está hecho. Milhojas de chocolate rellenas de nata arrejuntá con queso mascarpone, una segunda capa con tofe.
De segundo: solomillos de cerdín, macerados en jierbas (no preguntes cualas son ellas, ya no recuerdo), acompañados de piña y manzanita salteadas (es decir, tostadas, coloridas), si gustas de probar salsa de mango (ahora que recuerdo, después de aquí, salsa de mango hago, aun no la he preparado)
Intermedio, así me da tiempo a preparar el segundo, sorbete de limión al champlán.
¿Primero? Lo primero, recibir, abrazar y besar, manos dar, abiertas de par en par.
Vamos con el primero: sorpresa de arroz, Catalina, gratinada.
La sorpresa está en los adentros, lleva el arroz incrustado doradas (previamente hechas al horno y desmigadas después. Con estas manitas limpias) y langostinillos. Espero que ni una espinita se haya colado.
Mientras desmigo, escucho, retoños de paloma escucho. Ya no puedo espantar.
Una vez, huevos de paloma tiré, nido incluido.
Siendo palomitas, no puedo, no quiero. Ya volarán. Ya espantaré.
viernes, 24 de abril de 2009
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