El invierno…

Lo que te quieren decir las palabras o palabros…
No recuerdo bien, pero alguien dijo alguna vez que las palabras siempre están mal empleadas.
Ayer ya, una charla sobre la palabra: ¿antes fue la palabra, el hombre, la realidad?
Personalmente: y yo qué sé; pero que carallo me cuentas.
Ahora bien, pienso de que. Hablo fatal, escribiendo peorísimo.
Fatal, fatal. Hay personas que todo se lo llevan (o intentan) a su campo… En cuanto les intentas explicar, propiamente razonando o al menos intentándolo… Nanieno nanieno, se hacen los suecos e igualito que sordamente…
Pero ¿cuala realidad?
Personalmente, la mecánica non che séi ben… Ahora que matriculado en el fin desde el principio…
¿Significado de vida? Muerte.
Es así, de otra manera no puede ser. Quién no se lo quiera creer…
Matrículas gratis a tutiplén para vivir, nadie quiere graduarse al fin.
“6. Cerdo y pimienta
-… ¿Me podrías indicar, por favor, hacía dónde tengo que ir desde aquí?
-Eso depende de adónde quieras llegar –contestó el Gato.
-A mí no me importa demasiado adónde… -empezó a explicar Alicia.
-En ese caso, da igual hacia adónde vayas- interrumpió el Gato.
-…siempre que llegue a alguna parte –terminó Alicia a modo de explicación.
-¡Oh! Siempre llegarás a alguna parte –dijo el Gato-, si caminas lo bastante.
A Alicia le pareció que esto era innegable, de forma que intentó preguntarle algo más:
-¿Qué clase de gente vive por estos parajes?
-Por ahí –contestó el Gato volviendo una pata hacia su derecha-, vive un sombrerero; y por allá –continuó volviendo la otra pata-, vive una liebre de marzo. Visita al que te plazca: ambos están igual de locos.
-Pero es que a mí no me gusta estar entre locos –observó Alicia.
-Eso sí que no lo puedes evitar –repuso el Gato-; todos estamos locos por aquí. Yo estoy loco; tú también lo estás.
-Y ¿cómo sabes tú si yo estoy loca? –le preguntó…
-Has de estarlo a la fuerza –le contestó el gato-, de lo contrario no habrías venido aquí…”