miércoles, 31 de marzo de 2010

Déjame entrar.



“Debo irme y vivir, o quedarme y morir.

Ponte en mí piel”

Bonita pinícula.

Blancos níveos, negros negrísimos.

Tortuga.

Caparazón.

martes, 30 de marzo de 2010

Agua y sed, serio problema.


Betty Davis eyes.

¿Y ami?

No sé ¿Está, o no está?

El libro se quedó abierto en el plexo solar, en el Corazón.

Baila.

¿Abierto, cerrado?

Nunca más, siempre yo. No ser, otro ser. Siempre ami.

Soy siendo.

A la vista, Ella.


Esta ciudad, me gusta y me disgusta a partes iguales.

Últimamente me disgustan las ciudades. Extraño, o no.

¿En la ciudad, en el campo?

Siendo ser, en ocasiones, raras ocasiones, siendo siendo.

Rodeado, soy más. Más que nunca soy.

¡Plantar patacas, recolectarlas, quiero!

Aunque a la vista no esté.

Os toxos, pinchan.


Amarillos.

La vista, engaña.

En busca del equilibrio.

300.



Millones de pesetas. Costó esto.
Bien podría haberse dejado naturalmente natural como estaba. Entre otras cosas para despeñar políticos y constructores, o destructores ambos los dos, que fueran juntos al jardín de su alegría, trincada la pasta gansa. A Despeña Usureros.

Raflejos arreflejados.





Unas afotos, no más. No quiere ser más, esta entrada.
Corazones. Interiores. Apunto de explotar. Explotando en la burburuja, dentro. Poniéndolo todo perdidito.
Interiores, afotos.