miércoles, 10 de agosto de 2011

¿Un cuadro impresionista?


“El Pato Triste”

Cuenta cuentos, cuantos cuentas…

“… En aquel lugar vivía feliz Don Pato.

Por aquel entonces, su verdadero amor, acompañábale a todas partes: ¿Te apetece, vamos de pinchos? Uhmmm, apetéceme la idea, contestábale su verdadadero amor (es la hora de unos mosquitos, antes del fuerte sol del mediodía, en el estanque; es que los preparan allí mejor que bien) imos logo pois.

Después de un sutil, fugaz, manjar… a la par, preguntábale a su vez al amar: Vida mía ¿quizá te apeteciera ir un rato allí, al frescor del tapiz, verde aquel tamizado por el sol y refrescado por la sombra;… allá que te iban a la par, en compañía….

Nefasto día… Aquel en el qué… Desapareció

Desapareció. Ya nadie acompañaba al “Pato Triste”.
Aun así, claridad…
Desplegando poderío, sin renunciar.

(cualquier coincidencia es coincidencia, no más. Basado el relato en suponencias...)

jueves, 4 de agosto de 2011

Vecinitos…

El otro día me cuenta:

“¿ves el castaño aquel? Véolo, sí… me dice una vecina de por allí, de un poco más abajo:

Vecina de más abajo dice: “pero mira ¿ese castaño es de tu finca?”

Responde el, Joselito el: “no lo sé bien, pero ahí está desde hace unos cuantos años”

V.D.M.A. : pero no te molestan esas ramas ¿no te quitan muchas vistas?

R.E.J.E : la verdad es que no me molestan, de hecho me gustan, me gustan los castaños

V.D.M.A.: bueno, sí, claro, pero es que yo desde mi casa no os veo, por curpita de las ramas del jodio castaño que no me dejan ver…

¿Vecinitos para cotillismo?

Seguro, amanecerá, otro día

miércoles, 3 de agosto de 2011


Pues bueno, pues fale, pues es lo que te hay.
Primera composición hacida.

Oscurísimo No sé el por qué. Desperté dando un grito.

Quizá ¿el grito, despertó?
Hoy soñé con ojos fosforitos. Todo negro alrededor… al principito del sueño sueñado: todo negrito, paseaba alegremente por un camino en la negra noche; recién que te vi, un par de dos, dos ojos fosforescentes (pudieran ser gatos, mas no lo eran); En un sin mas, en cuatro ojos se convirtieron… acechando luminiscentes, en medio del negro de la noche, matices naranjas, cobrizos rojizos, iridiscentes…
Dando un grito, hoy, desperté.

Será, seguramente, desvarío.

Cuenta cuantas…

Al menos:

Tres


¿o tan solo

una?;

Quizá, dos...