sábado, 10 de abril de 2010

Sobre la marcha.





Tiempo: variable, en general, es decir: puede que hoy al levantarme me vaya a pastar en soledad; puffffff, pues no me apetece…

- ¡Ah, pues entonces cambio! Me quedo. Me levanté por la mañanita (un horror, sin que me cantara nadie…habitualmente las mañanitas son así). Voy a ver, suponiendo que pueda ser, ¿Pueden ir conmigo a la playa? Pudieron y además quisieron encantadísimas. ¡A la playa, fuimos las tres!

Esa libertad.

¡Precioso día!

Muy clarito, casi todo nítido, Poca cosa borrosa, vi.

Oscurecimiento global.



Ya tú ves, Chama.

De lo que se entera uno viendo la cosa esa en la que salen imágenes y sonidos.

Parece ser que el oscurecimiento global existe.

Dicho término se refiere a que la “Mamma Tierra” recibe menos cantidad de luz solar en su superficie.

Parece ser que es, según estudios de gentes muy inteligentes que llevan gafas y todo, por curpita de la actividad humana: es decir, a quemar a tutiplén, gasoflinas, Bosques (amazónicos, gallegos, portugueses, del Cáucaso o…) petróleos, carbones, lo que sea, aunque sean libros e inteligencias, vidas vividas y no vividas…

También puede ser que sea por la curpa, curpita, curpa de algún que otro hijoputismo de los que manejan el cotarro.

O seguramente sea por curpita de todos nosotros, en general, por aquello de “ande yo caliente, ríase la gente”. Yo aquí, en mi ciudadela. Lo de los demás no me afecta na de na…


Ayer Le dije a Giussepe: O que pasa é que ti non lle viches o cu á mona. Contestó: “Yo sí, se lo vi, y es muy feo”. Maestro. Siempre sabe. Aprendes tú.


Habrá quién piense: pues mira, si refresca el calentamiento global, bienvenido sea el oscurecimiento. Una mierdecilla pinchada en un palazo. La mierdecilla, es la humanidad. El palazo nos lo dará “La Mamma Tierra” en ese mismito momentito en el que prescinda de todos nosotros y se tire el gran pedo y nos evacue.

Pienso de que: ¿Pero sus parece poco el oscurecimiento que te hay?

Si es que no hay manera, mientras no comprendamos que uno somos todos…nada que hacer.

Luz.

lunes, 5 de abril de 2010

Despejado.




¿Despejado?

Toda la semana pasada por agua, lloviendo.

Al fin, el sol, siempre acaba saliendo.

No puedes perderte en el bosque si nunca entras en el bosque.

Así es, señor, solo usted puede hacerlo.



Florecen.




Al menos, ellas, florecen.

domingo, 4 de abril de 2010

"Cándida"

“Cuando tenía cuatro años mi padre se fue a la revolución, y no dejó aviso de regreso. Y en esa edad me puse a limpiar casas, y desde entonces no he parao. A base de fatigas, conseguí este piso, donde he sacao adelante a toda mi familia, y no creas que ha sido facis, especialmente cuando vivían mi madre y mi marío, que se llevaban como el gato al agua. No sé cuantos gritos se habrán pegao en estas paredes, que tienen más voces que manos de pintura…

Ahora que lo que me ha matao, es la humedad. Fíjate si habré pasao frío en el invierno que estaba deseando que llegara el verano para solo pasar hambres…

Por eso, cuando yo me muera, a mi que me entierren en llamas, quisiera irme al cielo calentita, como las castañas, ay que gusto, hijo mío, que cosa más linda…”

Así empieza “Cándida”, con monólogo preciosista. Una pinícula, sí, pero basada en hechos tan reales como los vividos por ella misma... Al mismo tiempo me hace mucha gracia, lloro de risa, acompañada de tristeza, de una dureza ablandada por el agua.

Otros tesoros más, en forma de diálogos:

“…Para de fumar, que vamos a tener que donar tu cuerpo al Ministerio de Obras Públicas para que hagan carreteras…

… El Marqués tiene una foto con el Rey Alfonso XXL, o sea extralargo…

… Desde que tuvo el orgasmo cerebral, no sabe muy bien lo que dice…

… ¿Puedo digerirme al público?...

…Y sé que lo blando gana a lo duro; yo no he visto mancha, por muy dura que sea, que no salga con el agua… Por que los besos que son muy blanditos, como el agua, y quitan muy bien la mancha de la soledad, por muy duras que sean…

… Al fin y al cabo todos venimos de las chuletas de Adán…

… Y quiero advertir al mundo que aunque no padezco de estrés, soy portador…”

Una simpática pinícula para uno, empática pinícula, dura realidad para otros.

Si tal, bien. Sino, pues nada.

jueves, 1 de abril de 2010

Sinceritamente.


Perdidito, no mancuentro, oye, no me hayo.

Algo más, pero no hay más.

En espiral…

¿Te voy subiendo, quizás bajando?

¿Qué creo?

Tú no cuestionas lo que crees.

Yo debo.

No sé.